
ESCENOGRAFÍA-DISFRAZADA O TRAVESTISMO ARQUITECTÓNICO.
El disfraz como escape que es de la realidad rutinaria. Aplicación del disfraz al mobiliario público y también al privado que ocupa parte de éste.
Realización de una “escenografía-disfrazada” efímera, que estorbe lo más mínimo al ciudadano. Además de arrancar, por un momento, la imposición de no poder “adornar” la vía pública, que se caracteriza por la austeridad y desidia.
Y aquí surge una duda: una calle no se disfraza por sí misma, para ello se necesita que una comunidad de vecinos se ponga de acuerdo para hacerlo ¿sería legal?
De todos modos, es casi imposible que un grupo tan grande de personas que no tienen nada que ver entre sí, pudieran llegar a un acuerdo de este tipo, es por esto que el proyecto se va a realizar sin permiso alguno (en contra de la voluntad del vecindario, quizás, o ni tan siquiera eso, pues si es posible, se va a hacer en secreto, a altas horas de la madrugada y en lugares recónditos).
No se pretende molestar ni irritar, sino divertir o sorprender. Ese es el fin, travestir un pedacito de ciudad. Que se muestre resistencia a la dejadez de algunos puntos oscuros, sin convertirlos en “zonas limpias” infranqueables (como ha sucedido en la Plaza de Vicente Iborra), los “muros invisibles”.
El travestismo (del Latín ‘’trans-,‘’ de “cruzar o sobrepasar,” y ‘’vestere’’ de “vestir), consiste en utilizar la vestimenta y complementos socialmente delimitados para el sexo opuesto. Jugar con una doble identidad. Desde mi punto de vista, este término se puede aplicar a la ciudad, y los géneros pasan de ser femenino o masculino a público o privado (sin paralelismos de identificación). Me parece interesante tratar este tema de este modo ya que las barreras que separan una cosa de otra son tan vulnerables como las que se les otorgan a la sexualidad.
La motivación es a causa de un inconformismo de género. Y aquí si que podemos hablar de género en la ciudad (escritos de Cortés). En las escenografías propuestas se jugará con estas diferencias.
El travestismo siempre supone para quien lo realiza, un acto de transgresión (violación de un precepto, ley o estatuto). Sin transgresión es imposible ningún tipo de progreso. En toda transgresión se produce un pulso entre el transgresor y el responsable de “velar por la ley y el orden”. He aquí el inconveniente. Qué es realmente lo que estorba y lo que no estorba.
A la vez se creará una página en Internet donde se colgarán las fotografías tomadas y se invitará a la gente a participar de un modo activo en este proyecto.
El disfraz como escape que es de la realidad rutinaria. Aplicación del disfraz al mobiliario público y también al privado que ocupa parte de éste.
Realización de una “escenografía-disfrazada” efímera, que estorbe lo más mínimo al ciudadano. Además de arrancar, por un momento, la imposición de no poder “adornar” la vía pública, que se caracteriza por la austeridad y desidia.
Y aquí surge una duda: una calle no se disfraza por sí misma, para ello se necesita que una comunidad de vecinos se ponga de acuerdo para hacerlo ¿sería legal?
De todos modos, es casi imposible que un grupo tan grande de personas que no tienen nada que ver entre sí, pudieran llegar a un acuerdo de este tipo, es por esto que el proyecto se va a realizar sin permiso alguno (en contra de la voluntad del vecindario, quizás, o ni tan siquiera eso, pues si es posible, se va a hacer en secreto, a altas horas de la madrugada y en lugares recónditos).
No se pretende molestar ni irritar, sino divertir o sorprender. Ese es el fin, travestir un pedacito de ciudad. Que se muestre resistencia a la dejadez de algunos puntos oscuros, sin convertirlos en “zonas limpias” infranqueables (como ha sucedido en la Plaza de Vicente Iborra), los “muros invisibles”.
El travestismo (del Latín ‘’trans-,‘’ de “cruzar o sobrepasar,” y ‘’vestere’’ de “vestir), consiste en utilizar la vestimenta y complementos socialmente delimitados para el sexo opuesto. Jugar con una doble identidad. Desde mi punto de vista, este término se puede aplicar a la ciudad, y los géneros pasan de ser femenino o masculino a público o privado (sin paralelismos de identificación). Me parece interesante tratar este tema de este modo ya que las barreras que separan una cosa de otra son tan vulnerables como las que se les otorgan a la sexualidad.
La motivación es a causa de un inconformismo de género. Y aquí si que podemos hablar de género en la ciudad (escritos de Cortés). En las escenografías propuestas se jugará con estas diferencias.
El travestismo siempre supone para quien lo realiza, un acto de transgresión (violación de un precepto, ley o estatuto). Sin transgresión es imposible ningún tipo de progreso. En toda transgresión se produce un pulso entre el transgresor y el responsable de “velar por la ley y el orden”. He aquí el inconveniente. Qué es realmente lo que estorba y lo que no estorba.
A la vez se creará una página en Internet donde se colgarán las fotografías tomadas y se invitará a la gente a participar de un modo activo en este proyecto.
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